Sobre la rola, 4 minutos y medio de una banda muy bien armada que te hace sentir dentro del mosh, en especial por ese manejo espacial del sonido.
Desde el intro de caja musical hasta el alto brutal previo a la entrada de la voz se puede sentir la influencia de Escape The Fate. Y que decir de la vocalista, con una técnica tan bien trabajada que se puede esperar que después de algunos discos tendrá la potencia y agilidad de Alissa White-Gluz para pasar de un salvaje grunt a una voz limpia y clara en 1 segundo, algo que no habíamos escuchado desde la banda Kriba, de Iztapalapa, en su etapa con Mariana Luna.
Musicalmente podría seguir por varias páginas, no por nada es una de las bandas que apareció en el Top anual de discos recomendados de Headbangers Latinoamérica, pero uno de los comentarios más obligados es sobre su bateraco que sigue mostrando el poder y velocidad que ya nos había dejado claro en la rola homónima de la banda, porque lo tengo que decir, se pasó de lanza con su bombo.
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